¿Es legal que la presidenta recomiende no ver TV Azteca?
Actos de venganza II. El caso Salinas Pliego.
Hay algo profundamente equivocado en que una presidenta use una conferencia oficial, pagada con recursos públicos, para decirle a la población qué medio debe ver y cuál no. No porque TV Azteca sea intocable ni porque Ricardo Salinas Pliego sea una víctima inocente, sino porque la Presidencia de la República no existe para dirigir el consumo mediático de los ciudadanos.
Y sin embargo, Claudia Sheinbaum lo hizo.
La alianza que el régimen intenta borrar de la memoria
Salinas Pliego fue aliado táctico del obradorismo durante años. TV Azteca le dio tribuna, cobertura favorable y plataforma nacional a López Obrador en momentos en que otros medios lo ignoraban o lo atacaban. La relación duró mientras ambos obtenían beneficios.
El rompimiento llegó cuando Salinas Pliego dejó de ser útil y empezó a ser incómodo. Desde entonces el régimen activó el arsenal disponible: auditorías del SAT convertidas en espectáculo político, campañas de desprestigio desde la mañanera y litigios fiscales usados como garrote. López Obrador al menos entendía algo elemental sobre el poder: sabía disfrazar mejor sus pulsiones autoritarias. Sheinbaum ya ni siquiera intenta conservar las formas.
Lo que dice la ley
“No vean TV Azteca”, dijo desde la mañanera. Después intentó matizarlo como “solo una opinión”. El problema es que la presidenta no habla desde un café, ni una cuenta anónima de X. Pontifica, con todo el aparato del Estado, teniendo la investidura presidencial detrás de cada frase y recursos públicos financiando la plataforma.
Eso cambia completamente la naturaleza jurídica del mensaje.
Una ciudadana puede recomendar no consumir un canal. La presidenta no debe usar el poder institucional para señalar qué medio merece audiencia y cuál debe ser estigmatizado públicamente. Ahí ya no estamos frente a libertad de expresión sino frente al uso de recursos públicos para aislar y silenciar a un medio crítico. El estándar democrático no consiste solo en evitar clausuras. También exige que el gobierno no use su posición dominante para inhibir voces incómodas.
Jurídicamente eso entra en el terreno de la censura indirecta. Y viola el artículo 7 constitucional, que prohíbe toda restricción a la libertad de expresión por vías indirectas, incluyendo el abuso de controles gubernamentales.
El doblepensar en acción
Aquí es donde el régimen revela su naturaleza más claramente.
El obradorato llama mentira a la crítica, información a la propaganda que controla y desinformación a cualquier dato que contradiga su narrativa oficial. Sheinbaum acaba de lanzar un premio llamado “El mitómano de la semana” para señalar públicamente a medios y periodistas que, según el gobierno, difunden falsedades. Es decir: el gobierno decide qué es verdad, señala a quienes discrepan y usa una plataforma oficial para ejecutar el señalamiento.
Orwell lo llamó neolengua y doblepensar. El principio es el mismo: si controlas el lenguaje, controlas el pensamiento; si señalas al enemigo mediático con suficiente insistencia, la audiencia termina asociando la crítica con la traición.
Los gobiernos democráticos responden críticas con evidencia. Los regímenes autoritarios desacreditan al mensajero.
El distractor
Hay además un elemento de cálculo político que el episodio no oculta bien.
Mientras el país discute si debe o no ver TV Azteca, el gobierno gana oxígeno frente al problema real que tiene encima: los Diez de Sinaloa. La crisis ya dejó de ser local. Estados Unidos elevó la presión, el tema penetró medios internacionales y el obradorato enfrenta preguntas cada vez más incómodas sobre protección política y captura institucional. La salida de Andy López Beltrán de la dirigencia de Morena es una señal clara de que las cosas van a empeorar.
Si la versión de Jorge Fernández Menéndez es correcta, la reunión del jueves en Palacio Nacional entre Sheinbaum y el director de Homeland Security, Markwayne Mullin, terminó en desastre. Ante la negativa de entregar a Rocha Moya, Mullin habría puesto sobre la mesa el siguiente tramo de presión: más expedientes contra políticos mexicanos, entre ellos Américo Villarreal en Tamaulipas y una veintena de funcionarios y cercanos; Marina del Pilar Ávila en Baja California y doce señalados más; Alfonso Durazo en Sonora junto con nueve operadores estatales; y Alfredo Ramírez Bedolla en Michoacán, acompañado por once miembros de su entorno. El mensaje, si esa información es cierta, no fue diplomático sino operativo: mientras México no avance en las detenciones, Washington irá administrando medidas contra esos nombres y contra otros más, porque la lista no termina ahí.
Ante una crisis política como esta, abrir una guerra mediática cumple una función muy útil: polariza, moviliza a la base dura y desplaza temporalmente la conversación pública.
Es una vieja técnica de poder. Crear un enemigo visible para evitar que la atención permanezca sobre la crisis real.
Lo que queda cuando se quita el ruido
La cuestión no es si Ricardo Salinas cae bien o mal. Tampoco si TV Azteca exagera o manipula. El punto es que una presidenta democrática no puede usar recursos públicos para recomendar boicots mediáticos desde una plataforma oficial, señalar periodistas con premios a la mentira ni convertir la mañanera en tribunal de medios.
Hoy el objetivo es TV Azteca. Mañana puede ser cualquier otro medio, periodista, ciudadano o plataforma que incomode al régimen.
Si quedaba alguna duda sobre la naturaleza tiránica de este gobierno, la presidenta acaba de despejarla.




La misma explicación para López cuando decía que ejercía su libertad de expresión y nadie decía nada .
El mensaje es claro Máster Constantino.
La desesperación está haciendo presa de la Presimiente Sheinbaum, y como bien apuntas TV Azteca es la piñata del momento para distraer la atención de lo más trascendente, igual y lo logran en con si base de agoreros, pero con el vecino del norte es lo contrario, la presión está in crechendo y Mr Trump no tiene como virtud el ser paciente asi que el margallate crece sin freno…
Urge que mediquen de manera correcta a Claudia.