Morena ya dio el pitazo de salida a la carrera rumbo a las elecciones de 2027. Sus aspirantes recorren calles, organizan asambleas, visitan casas y construyen estructuras territoriales, aunque todavía no comienzan los tiempos legales.
Conviene aclarar las fechas. El proceso electoral federal iniciará el 10 de septiembre de 2026, pero las precampañas comenzarán hasta la primera semana de enero de 2027 y podrán durar un máximo de 40 días. La elección será el 6 de junio. Morena decidió no esperar.
El partido y sus aliados registraron 277 aspirantes para las 17 gubernaturas que estarán en disputa. Oficialmente buscan convertirse en “coordinadores de defensa de la transformación y la soberanía nacional”, pero participan en encuestas, compiten por reconocimiento y realizan recorridos territoriales para conseguir una candidatura.
El caso más evidente es Andrés Manuel López Beltrán, quien anunció que visitará casa por casa las 170 secciones electorales del Distrito 6 de Tabasco, exactamente el distrito que busca representar como diputado federal. Andrea Chávez también recorre Chihuahua mientras pretende convertirse en candidata a gobernadora. Movimiento Ciudadano ya presentó una denuncia contra ambos y contra Cruz Pérez Cuéllar por presuntos actos anticipados de campaña.
Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, sostiene que no existe ninguna irregularidad porque nadie llama expresamente a votar. Según ella, solamente realizan “presencia territorial”.
Morena conoce perfectamente el resquicio jurídico. Sus aspirantes evitan decir “vota por mí”, pero hacen todo lo demás: anuncian sus aspiraciones, recorren los territorios donde quieren competir, organizan reuniones y buscan posicionarse ante los electores. La legislación también permite sancionar los equivalentes funcionales de una petición del voto, por lo que las autoridades deberían analizar el contexto completo y no limitarse a buscar palabras prohibidas.
El propio INE ha detectado propaganda política en 23 estados, 17 renuncias o licencias de funcionarios que buscan competir y 180 quejas o denuncias en 15 entidades. No puede alegar ignorancia. Aun con toda esa evidencia sobre la mesa, la mayoría del Consejo General, encabezada por Guadalupe Taddei, aplazó por tercera ocasión la discusión de los lineamientos para fiscalizar estos procesos.
El árbitro está haciendo deliberadamente la vista gorda mientras Morena opera fuera de los tiempos legales, posiciona candidatos y acumula meses de ventaja. El INE se pintó de guinda: abandonó su obligación de garantizar un piso parejo y se convirtió en cómplice institucional del partido gobernante.
La estrategia tampoco es nueva. En 2022, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal participaron en actos de Morena en Toluca y Coahuila. El INE emitió entonces medidas cautelares por la posible existencia de una campaña coordinada de proselitismo adelantado. En 2023 llegó la competencia de las “corcholatas”, disfrazada como un proceso para elegir al coordinador nacional de la transformación. Morena aprendió que bastaba con cambiar los nombres y evitar una petición literal del voto.
La oposición puede continuar presentando denuncias, pero ninguna sentencia tardía devolverá el tiempo perdido. Mientras PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y los nuevos partidos esperan respetuosamente el calendario, Morena construye reconocimiento, moviliza estructuras y posiciona candidatos.
Ante esta realidad, la oposición también debe salir a las calles, presentar perfiles, organizar asambleas y recorrer el país desde ahora, incluso asumiendo el riesgo de recibir sanciones por actos anticipados. Los ciudadanos, por su parte, deben documentar los eventos, la propaganda y el dinero utilizado. Si el INE decidió permitir de facto que Morena comenzara su campaña, tendrá que aplicar el mismo criterio para todos.
Una regla que solamente obliga a los adversarios del gobierno deja de ser una regla y se convierte en un arma del poder. Morena ya escuchó el pitazo de salida. La oposición debe decidir si compite o contempla la elección desde la sala de espera de un tribunal.
Arturo Herrera escribe sobre economía, política y cultura. Director de La Derecha Diario México y colaborador en ADN Noticias.












